miércoles, 16 de marzo de 2011

Everything in unbelievably breathtaking balance...

Trocitos de pasteles en los bolsillos, botones que se descosen y salen rodando, el aroma de la peladura de un limón, el sabor a nuez moscada, a roble, una melodía triste, las alas del coraje, el metro en hora punta, Amanda y su melena rizada y roja, sus curvas, y una espectacular mirada azul intenso como colofón a una figura perfecta.

Era muy simple. Él era muy simple. No le daba inverosímiles explicaciones a lo que no tenia, porque lo único que quería era disfrutar de su vida sencilla con los pequeños detalles que venían en ella. En Sunset Park la puesta de sol era algo prodigioso. Para llegar allí tenia que bajar por Crescent street y girar a la derecha por Tullibardine Road hasta el final, y después, Drummond Ave, y ya estaba allí.

A veces saber todo de alguien puede parecer que esta bien, pero realmente es mucho mejor reservarse algo... Nunca entendió por que Amanda le dijo eso... hasta ahora,  mientras recordaba sus labios como dos gajos de naranja de efusivo sabor dulce y veía el mar a lo lejos, en la bahía.

Cada día dormía con menos fe en las personas y su dogma desaparecía en los verbos equivocados, muriendo la fantasía que antes encerraban sus palabras... Mi cama sonríe cuando te ve llegar y llora cuando te marchas... Hubiera mordido sus pecados solo para liberarla...

Subió al vagón del metro por los pelos, tanto que incluso su chaqueta se quedo atrapada entre las puertas. Livin on the edge de Aerosmith sonaba por los altavoces... que raro, nunca se había percatado de que en el metro hubiera hilo musical... Tell me what you think about your situation, complication-aggravation, is getting to you, tarareaba mientras un afroamericano evidentemente ciego le miraba a través de sus gafas oscuras... por un momento pensó que la siguiente parada seria Wonderland ¿Por que no sonaria love in an elevator?

Miraba por la ventana viendo pasar el reflejo de las luces de neón del vagón a toda velocidad por el túnel oscuro cuando de repente la música dejo de sonar, y una voz electrónica a través del altavoz anunció: Próxima parada, Wonderland...

Lo que se deja de decir es tan importante como lo que se cuenta,  rezaba un grafitti en la puerta del vagón, pero él lo que quería era comer langosta y beber margaritas, como las estrellas de Hollywood. Salio de la estación del metro. Llegaba tarde, muy tarde, y al girar la esquina por fin la vio, a través del cristal... Amanda... Entro en el restaurante, y la miro, y la beso. Ella estaba en su vida y todo tenia tenia un equilibrio increíblemente impresionante...



2 comentarios:

Mónica dijo...

Lo que se deja de decir...

niñaCe. dijo...

. Mi cama sonríe cuando te ve llegar y llora cuando te marchas... Hubiera mordido sus pecados solo para liberarla...
precius :)